El inicio de las más trascendentes de las migraciones desde la isla
vecina hacia la mayor de las Antillas se remonta a más de dos siglos,
a finales del XVIII (1789 a 1805), provocado por la Revolución de
Haití .
A Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba, extremo oriental de la isla,
comienzan a arribar en 1789 algunas familias franco-haitiana afectadas
por las revueltas esclavas en Haití, lo que crece extraordinariamente
a partir de 1791.
Pero la gran "diáspora blanca de Haití" se provoca con la derrota
definitiva de los colonos contrarrevolucionarios en Cape Haitien (Cabo
Haitiano), en 1793, cuando unos 2000 colonos blancos huyen hacia los
Estados Unidos y hacia las colonias españolas de Cuba y de Santo
Domingo.
Dos años màs tarde numerosas familias francesas deciden huir hacia
Cuba a partir de que España cede a Francia la parte oriental de La
española mediante el Tratado de paz de Basilea.
Otro momento de este éxodo lo fue en 1798 cuando, derrotados, los
ingleses se vieron obligados a firmar la paz con Toussaint Louverture y
abandonar la isla. Ellos y los colonos que les apoyaban salieron con
destino a Jamaica, Nueva Orleáns y Cuba.
Tambièn, miles de mulatos seguidores de Rigaud se vieron impelidos a
salir junto con èste al terminar la guerra civil en 1800, y viajar
algunos hacia Cuba.
Napoleón Bonaparte envía a su ejèrcito a Haití y es derrotado en
1803 por Jean Jacques Dessalines, lo que origina una nueva emigración
hacia Cuba.
Tras el primero de enero de 1804 proclamarse la repùblica libre,
colonos franceses cargaron con sus dotaciones de esclavos y arribaron a
Cuba por la región oriental, donde se asentaron y desarrollaron su
economía cafetalera y cacaotera. Ya para 1805 había 30000 haitianos
en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de
Santiago de Cuba recibió 20000 refugiados franco-haitianos.
Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de
la isla.
En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba
descendiò ostensiblemente, tanto por el agotamiento del nùmero de
ellos en la nueva repùblica, como tambièn por las prevenciones en la
colonia española para evitar una repetición de la revolución
haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres, residentes en la
isla.
Aùn asì, los franco-haitianos, sus esclavos negros y los mulatos
llegados participaron no solo en el desarrollo económico, cultural y
social de la isla, sino que tambièn no pocos de ellos tuvieron un
lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.